La fiebre por completar el álbum oficial del Mundial 2026 tiene un reverso oscuro. Mientras miles de chilenos hacen largas filas en quioscos y organizan jornadas de canje, una red de estafadores opera desde redes sociales captando a coleccionistas con la promesa de material que ya no hay en los puntos de venta.
La denuncia la destapó el programa Reportajes T13, que documentó varios casos de fanáticos del fútbol engañados mediante publicaciones en Facebook Marketplace y TikTok. El mecanismo es siempre el mismo: un perfil de supuesta importadora, precios atractivos y disponibilidad de productos difíciles de conseguir, en especial los sobres promocionales de Coca-Cola, agotados en gran parte del país.
El nombre detrás de los cromos es Panini, la empresa italiana productora oficial de las láminas del torneo. Esa escasez de material oficial es lo que los estafadores explotan para hacerse pasar por distribuidores autorizados.
El caso más llamativo es el de Bernardo, estudiante de Derecho y coleccionista, quien encontró en Facebook Marketplace una publicación con sobres que no se conseguían en ninguna tienda. Armó un pedido de más de 1.500 unidades más un álbum edición de lujo, con un valor total cercano a los $800 mil. El vendedor le pidió $15 mil de anticipo para asegurar la reserva. Cuando fue a retirar el pedido a la dirección indicada, no encontró ningún local. Solo después, buscando en internet, dio con advertencias de otros compradores que habían vivido la misma experiencia.
La investigación documentó un segundo caso con el mismo patrón: una comerciante de regiones transfirió $35 mil tras ver en TikTok la publicación de una importadora que aseguraba tener tienda física en Estación Central, en Santiago. El equipo de Reportajes T13 fue hasta esa dirección y encontró un edificio residencial, no un local comercial. El detalle de usar una dirección real es deliberado: genera la ilusión de legitimidad suficiente para que el comprador transfiera el dinero sin sospechar.
Un tercer afectado relató haber encontrado una oferta de 50 sobres por $40 mil, un precio muy por debajo del valor habitual en el mercado. Ese descuento exagerado fue el anzuelo: los estafadores saben que un precio demasiado conveniente genera urgencia y acorta el tiempo que el comprador dedica a verificar al vendedor.
El común denominador en todos los casos es la solicitud de un pago anticipado, aunque sea un monto pequeño frente al total de la compra. Los anticipos registrados fueron de $15 mil y $35 mil, cifras que parecen menores pero que bastan al estafador para desaparecer con la transferencia sin despachar nada.