La operación fue el desenlace de una investigación que comenzó en febrero, cuando un asalto en la zona poniente de la capital permitió a la Brigada Investigadora de Robos (Biro) de la Policía de Investigaciones (PDI) vincular al grupo con al menos siete delitos en ese sector. Los allanamientos se concretaron en Cerro Navia, Pudahuel, Quinta Normal y Lo Prado, y terminaron con ocho personas detenidas.

La banda suma doce imputados chilenos. El grupo se especializó en los llamados "turbazos", modalidad en que varios asaltantes irrumpen de forma coordinada en viviendas. Operaron principalmente en áreas semirrurales: Paine, Buin, San Bernardo y Curacaví, donde los ataques alcanzaron su mayor nivel de violencia.

El fiscal Metropolitano Occidente, Eduardo Pontigo, describió en detalle lo ocurrido en Paine. Los asaltantes golpearon y amarraron al dueño de casa, "se sientan arriba de él", y lo hicieron frente a sus hijos menores de edad. En Curacaví, la víctima fue una persona adulta mayor a quien ataron de pies y manos, y los responsables se fotografiaron junto a ella antes de huir. Para Pontigo, ambos episodios ilustran el grado de humillación deliberada que caracterizó al grupo.

Del total de imputados, dos ya estaban en prisión preventiva por causas anteriores. Un integrante menor de 15 años escapó a Argentina y fue detenido en la ciudad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, tras cometer un nuevo robo. El último miembro identificado por la PDI permanece prófugo.