El dolor durante la actividad sexual sigue siendo, para muchas mujeres, un tema tabú, que las lleva a ocultarlo y quedarse fuera de disfrutar. En la mayoría de los casos las dificultades a la hora de hacer actividad sexual no se cuentan, no se consulta a un especialista, y en demasiados casos, se termina normalizando como parte de la vida íntima.
La dispareunia —el término médico para referirse a este tipo de dolor— no es un fenómeno raro, pero sí uno del que todavía se habla poco y tarde. Las cifras son alarmantes.
Se estima que entre un 20% y un 40% de las mujeres experimentará dolor en algún momento de su vida sexual. Sin embargo, ese número contrasta con la baja consulta.
La vergüenza, la desinformación y la creencia de que “es normal” siguen operando como barreras silenciosas que postergan el diagnóstico, el tratamiento y, muchas veces, prolongan la disfunción durante años. El dolor puede adoptar distintas formas.
Algunas mujeres lo describen como ardor o sensación de corte; otras, como presión profunda o una molestia punzante que aparece al intento, durante o incluso después de la penetración. No hay una única manifestación, y tampoco una sola causa.