El nombre de Erling Haaland ya no necesita presentación en los estadios europeos, pero para muchos en Latinoamérica el Mundial 2026 fue la primera vez que vieron al delantero noruego del Manchester City en acción. Y la impresión fue doble: goles en cancha y expresiones que inundaron las redes sociales.
Sus gestos, ya sea celebrando un tanto con los ojos cerrados y los brazos extendidos o mostrando su cara de incredulidad ante una jugada, recorrieron Twitter, Instagram y TikTok durante la fase de grupos. La mezcla de intensidad competitiva y espontaneidad fuera de lo común hizo del noruego uno de los personajes más comentados del torneo.
En lo futbolístico, Haaland anotó al menos un gol en cada uno de sus dos primeros partidos del Mundial, convirtiéndose en el sexto jugador de la historia en lograr esa marca. La estadística lo ubica en una lista exclusiva: antes que él, solo cinco jugadores en toda la historia de los Mundiales habían conseguido ese registro en sus primeras dos presentaciones.
El atacante nació el 21 de julio de 2000 en Leeds, Inglaterra, hijo del exfutbolista noruego Alfie Haaland, quien militó en el Manchester City a finales de los años noventa. Creció en Bryne, localidad del suroeste de Noruega, y desde adolescente mostró condiciones físicas que lo diferencian de casi cualquier delantero de su generación: mide 1,94 metros, combina velocidad con potencia y tiene una definición clínica difícil de igualar.
Su carrera ascendente por el fútbol europeo pasó por el Molde noruego, el Red Bull Salzburgo austríaco y el Borussia Dortmund alemán, hasta llegar al Manchester City de la Premier League inglesa en 2022. En su primera temporada con el equipo de Pep Guardiola, técnico catalán reconocido como uno de los mejores del mundo, marcó 52 goles en 53 partidos, un registro que rompió múltiples récords históricos en Inglaterra.
Para Noruega, el Mundial 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá, representa un regreso histórico: el país escandinavo no había clasificado desde Francia 1998. Con 25 años y una trayectoria goleadora que ya impresionó en los clubes más exigentes de Europa, Haaland llega a la cita planetaria como la principal referencia de una selección que apuesta todo a su figura. Con dos partidos jugados y goles en cada uno, el noruego ya dejó claro que no vino al Mundial solo a convertirse en meme.