Encender los motores productivos de las regiones, un paso clave para un nuevo ciclo de expansión SUSANA JIMÉNEZ Presidentade la CPC KARL FRANZ KOEHLER Subsecretario de Economía LUCAS PALACIOS Rectorde INACAP La economía mundial está cambiando a una velocidad pocas veces vista. La inteligencia artificial, la transición energética, la reconfiguración de las cadenas de suministro, la demanda por minerales críticos y la producción sostenible están transformando la manera en que los países crean valor, generan empleo y compiten.

La pregunta es si seremos capaces de anticiparnos para aprovechar las oportunidades que estos cambios están abriendo. Chile tiene una experiencia que no debiera olvidar.

Durante décadas, el crecimiento permitió ampliar oportunidades, reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de millones de personas. Sin embargo, en los últimos 10 años hemos crecido en promedio apenas un 2% anual, muy por debajo de las tasas cercanas al 5% que caracterizaron las décadas anteriores.

Los recursos naturales estratégicos, el potencial energético, la capacidad exportadora, la agroindustria, la minería, la actividad forestal, los servicios globales y la creciente incorporación de tecnología, ofrecen posibilidades de desarrollo que hace algunos años no existían. Y probablemente, también otras que aún no vemos con claridad porque no nos hemos detenido a imaginarlas.

“No es casual que esta conversación ocurra desde las regiones: hoy generan cerca del 58% del PIB nacional y serán determinantes para que Chile recupere dinamismo y construya una nueva etapa de desarrollo”. La experiencia internacional demuestra que el éxito no depende únicamente de contar con recursos.