Lo que pretendía ser el centro cultural más grande de Latinoamérica seguirá siendo un "elefante blanco" en la principal arteria de Santiago: el Gobierno de José Antonio Kast ordenó cancelar las obras de ampliación del GAM por falta de presupuesto, provocando un aluvión de críticas en el mundo de las artes. El proyecto implicaba una inversión de 114.000 millones de pesos y buscaba convertir el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) en un recinto de estándar mundial, de 38.000 metros cuadrados.
"Los flujos de caja para poder solventar este proyecto no estaban garantizados", dijo el ministro de Cultura, Francisco Undurraga, a los pocos días de conocerse la noticia. Una gran sala El proyecto significaba la mayor obra en materia de infraestructura cultural a nivel nacional y contemplaba la construcción de una gran sala con capacidad para 2.500 espectadores, camerinos para más de 170 artistas y un escenario totalmente móvil.
La directora del GAM, Alejandra Martí, explicó a EFE que la nueva sala permitiría a Chile "integrarse a un circuito de escenarios internacionales" y "recibir espectáculos de gran magnitud, nunca antes vistos". "La última gran sala de espectáculos que se construyó en Chile -más allá de la sinfónica de la Universidad de Chile, que es un auditorio- fue el Teatro Municipal de Santiago, en 1857", subrayó.
Los beneficios de la ampliación, según la directora, trascienden lo cultural y potenciaría el rol como motor de cohesión social, turismo y desarrollo local que ya tiene el GAM, en cuyas plazas "convergen las artes y la vida urbana". Martí, que fue directora de la red Ópera Latinoamericana, aseguró que no hay ejemplos en la región de lo que podría ser el GAM: "Nuestros referentes son el Barbican Centre de Londres o el Centquatre de París porque son proyectos que, a través justamente de su arquitectura, logran consolidar la vinculación de las comunidades con una oferta artística contemporánea", declaró.
Orrego: "Santiago y las culturas se merecen más" La historia de la ampliación del GAM está llena de capítulos: el proyecto inicial arrancó en 2015, pero enfrentó grandes inconvenientes y las obras se paralizaron con el 45 por ciento de avance en 2018, debido a la quiebra de la empresa entonces a cargo. Más de una década después, el Gobierno de Gabriel Boric volvió a licitar el proyecto y en pasado marzo, a pocos días de traspasar el poder a Kast, ordenó el reinicio de las obras, que apenas duró unas semanas.