Cada vez que reaparece el debate sobre el Crédito con Aval del Estado (CAE), la discusión pública suele concentrarse en una pregunta aparentemente sencilla, ¿por qué tantas personas no han pagado sus deudas? La interrogante parece razonable, pero resulta insuficiente para comprender la magnitud del fenómeno.

Antes de examinar las decisiones individuales de cientos de miles de deudores, vale la pena preguntarse cómo se construyó el sistema que los llevó hasta este punto. Las deudas no surgen de la nada.

Detrás de ellas existen decisiones polÃticas, regulatorias, económicas y educativas que moldean las oportunidades reales de las personas. La historia del CAE no pertenece exclusivamente a la izquierda ni a la derecha.

Tampoco puede atribuirse únicamente a los estudiantes, a las universidades o a los bancos. Se trata de una responsabilidad compartida que atraviesa gobiernos, instituciones y generaciones.

La crisis actual no apareció de un dÃa para otro. Se fue incubando lentamente a medida que el sistema educativo chileno modificaba las condiciones de acceso al trabajo y transformaba la educación superior en una necesidad cada vez más difÃcil de evitar.