El geofísico y académico de la Universidad de Chile Andrei Maksymowicz explicó en el programa La Prueba de ADN los resultados de un estudio realizado en la cuenca de Los Andes-San Felipe, donde una red de sismómetros registró actividad bajo la cordillera.
Los investigadores identificaron numerosos microsismos de magnitud inferior a 2, es decir, imperceptibles para la población. Según Maksymowicz, estas señales muestran características distintas a las registradas en la capital, lo que sugiere diferencias en la forma en que se está deformando la corteza en tramos del macizo andino.
Una hipótesis del equipo vincula estas diferencias con la geometría de la placa de Nazca, la placa oceánica que se subduce bajo la placa Sudamericana (la masa continental de Sudamérica). Esa variación en la interacción entre placas podría explicar por qué la deformación no es homogénea al norte y al sur de la zona estudiada, explicó el académico, citando datos recogidos por la Universidad de Chile.
Maksymowicz puntualizó que la observación de elevación es un proceso que ocurre a escala de tiempo geológica, por lo tanto imperceptible para las personas. “La cordillera de los Andes está subiendo, aunque nosotros no lo notemos”, dijo durante la entrevista. También aclaró que el hallazgo no implica, por sí mismo, un aumento del riesgo sísmico inmediato.
Para confirmar la hipótesis el equipo ampliará las mediciones, instalando una nueva red de instrumentos durante un año en la cuenca Los Andes-San Felipe. Esa campaña busca recopilar más microsismos y observar la deformación a mayor resolución, según lo informado por la Universidad de Chile y lo explicado por Maksymowicz.
Chile, por ser un país donde la placa de Nazca se subduce de manera activa bajo Sudamérica, ofrece condiciones privilegiadas para estudiar estos procesos. Esa capacidad de observación fue destacada por el académico, quien afirmó que Chile es uno de los laboratorios naturales más importantes para entender los terremotos en el mundo.
El próximo paso concreto es la puesta en marcha de la nueva red de sismómetros en la cuenca Los Andes-San Felipe, que funcionará por un año para validar las hipótesis sobre la deformación cortical y la relación con la subducción de la placa de Nazca, según la Universidad de Chile y la declaración de Andrei Maksymowicz en La Prueba de ADN.

