El desayuno fue convocado como un ejercicio de contención. El Presidente José Antonio Kast se reunió este viernes en La Moneda con los líderes de los cuatro partidos del oficialismo, en un encuentro destinado a calmar las aguas después de una semana turbulenta para el bloque de derecha en el poder.
La tensión tenía un origen concreto. La acusación constitucional contra Nicolás Grau, exministro del gobierno anterior de Gabriel Boric, fue impulsada por el propio oficialismo y fracasó en el Congreso. Los reproches entre los socios de gobierno siguieron, y ese malestar fue el telón de fondo de la reunión de esta mañana, donde Kast se sentó frente a Guillermo Ramírez, de la Unión Demócrata Independiente (UDI); Andrea Balladares, de Renovación Nacional (RN); Luciano Cruz-Coke, de Evolución Política (Evópoli); y Arturo Squella, del Partido Republicano.
Al término del encuentro, el Mandatario entregó una vocería acompañado de los timoneles y de los ministros José García Ruminot y Claudio Alvarado. Comenzó con agradecimientos y terminó con una autocrítica inusualmente directa: "Tenemos que afiatar las confianzas, y eso corresponde en gran parte al Gobierno, en generar las instancias para que podamos afianzarlas".
Kast reconoció que el bloque enfrenta "dificultades estructurales" en materia económica y de empleo, aunque se mostró optimista sobre lo que viene. Llamó también a mejorar la coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo para avanzar en proyectos de ley en inversión, trabajo, salud y vivienda.
La vocería cerró sin preguntas de la prensa, ya que el Presidente no abrió el micrófono a los periodistas. Los timoneles se retiraron rápidamente de La Moneda, aunque a su salida indicaron que el ambiente fue cordial y que quedaron conformes con los resultados del encuentro.