Bogotá, 6 jun (EFE).- Hace un año el senador y precandidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay, del partido uribista Centro Democrático, fue gravemente herido en un atentado en Bogotá y falleció dos meses después, un crimen que conmocionó al país e influyó en el rumbo de la elección presidencial de 2026. Uribe Turbay, de 39 años, fue herido con dos disparos en la cabeza durante un mitin el 7 de junio de 2025 en el barrio bogotano de Modelia y falleció el 11 de agosto, después de más de dos meses ingresado en la Clínica Santa Fe de la capital colombiana.
PUBLICIDAD La investigación de la Fiscalía General de la Nación avanza y por este homicidio han sido capturadas nueve personas, cuatro de las cuales ya fueron condenadas, incluido el adolescente que le disparó. Simeón Pérez Marroquín, alias El Viejo, uno de los condenados, dijo en el juicio que "el grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia", una de las principales disidencias de la antigua guerrilla de las FARC.
PUBLICIDAD Al respecto, el profesor Yann Basset, de la Universidad del Rosario, aseguró a EFE que el crimen supuso una alerta de seguridad para la campaña presidencial, la "tensó". Si bien, reconoce el experto, "no hubo que deplorar más atentados graves contra candidatos en esta campaña", lo ocurrido refleja "la situación difícil que existe en materia de seguridad en algunas regiones del país".
En el momento del atentado, Uribe Turbay, según encuestas internas del Centro Democrático, era el favorito para ser el candidato de ese partido para las elecciones presidenciales de este año. Sin embargo, el partido vivía una crisis porque las senadoras Paloma Valencia y María Fernanda Cabal denunciaron una presunta estrategia de manipulación y una campaña para favorecer la aspiración de Uribe Turbay en detrimento de las de ellas.
Basset no tiene claro que el asesinado senador "hubiera podido ganar el proceso" para ser el candidato presidencial del Centro Democrático, pero señaló que el crimen supuso un golpe duro para ese partido. "Era un importante dirigente de la oposición y hacía mucho tiempo en Colombia, a pesar de que el país tiene una imagen de violencia, un dirigente de primer plano como él no era asesinado.