Reducir la tensión arterial o ganar fuerza: una entrenadora explica los beneficios de las sentadillas contra la pared 0 Uno de los obstáculos más frecuentes para empezar a hacer ejercicio de fuerza cuando se lleva tiempo sin entrenar es que los ejercicios dinámicos clásicos, como la sentadilla, las flexiones o las zancadas, resultan agotadores o dolorosos para quien no tiene base. Los músculos están rígidos y duelen, las articulaciones están inestables y hacerlos con mala postura aumenta el riesgo de lesionarse y tener que abandonar antes de empezar.

La gran alternativa para esta fase del entrenamiento son los ejercicios isométricos. “Los ejercicios isométricos son aquellos en los que el músculo se contrae pero la articulación apenas se mueve: por ejemplo, mantener una plancha, una sentadilla en pared o empujar contra una superficie fija”, aclara Ada Rodríguez, entrenadora personal de JG fitness.

“Su principal ventaja para personas con bajo nivel de forma física es que permiten entrenar fuerza y estabilidad sin impactos, sin saltos y con muy poco material”, añade. Los ejercicios isométricos consiguen así que el músculo genere tensión sin que la articulación se mueva.

Por ejemplo, si empujamos una pared intentando moverla, no lo conseguiremos, pero estaremos haciendo fuerza con los músculos. En este caso, en lugar de bajar y subir en una sentadilla, se mantiene una posición con las piernas flexionadas durante un tiempo determinado.

Uno de los principales usos de estos ejercicios es la rehabilitación, ya que permiten mantener o recuperar fuerza en zonas lesionadas sin someter las articulaciones al estrés del movimiento completo. Además, pueden tener otros beneficios.