Ataque en Calama: gobierno apura proyecto que permitiría revisión de mochilas y otras medidas de monitoreo en colegios Luego del brutal ataque de la semana pasada en un colegio calameño, el Ejecutivo se vio obligado a acelerar una idea que quería trabajar con más tiempo: la de permitir medidas intrusivas en colegios, sin vulnerar la Constitución. Tres días han transcurrido desde que en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama un brutal ataque con arma blanca de un alumno de 18 años terminó con una inspectora fallecida y otras cuatro personas heridas.
Las clases, a contar de la mañana del viernes, se han mantenido suspendidas y las acciones por ahora apuntan principalmente a la contención de la comunidad escolar. En paralelo, el gobierno, a través del Ministerio de Educación que comanda María Paz Arzola, se vio empujado a tomar decisiones inmediatas que hasta el viernes estaban en carpeta, pero no tenían el carácter de urgente.
Una de ellas es avanzar hacia una ley que permita, entre otras cosas, la revisión de mochilas en establecimientos educacionales. De todo eso se habló en el Comité de Seguridad que encabezó el Presidente José Antonio Kast la mañana de este lunes.
De hecho, el primero en anunciar públicamente lo que vendría fue el propio Mandatario, quien planteó durante la mañana de este lunes en el Colegio Providencia que a propósito del fatal ataque y la reciente detención de un estudiante por ingresar con arma de fuego a un colegio “se van a requerir medidas que antes eran muy resistidas”. “Esto va a requerir algunas medidas de mayor control al ingreso de los establecimientos, que no es la solución de los problemas, pero tenemos que partir cuidando a los niños dentro de un espacio seguro que es la escuela”, dijo, sumando que “algunas van a estar en reglamentos y otras van a estar en normas legales que vamos a llevar al Congreso y se van a discutir con los parlamentarios”, explicó.
En ese sentido, solicitó cooperación a los legisladores para priorizar este tema “más allá de cualquier ideología”. Y cerró: “La vida de un niño no tiene derecho a ser arriesgada, porque haya una diferencia en la aproximación a lo que creemos que tiene que ser un proyecto educativo”.