Baja producción hidroeléctrica enciende primera alarma en medio de incertidumbre por llegada de “El Niño” en invierno Según un análisis de energiE, la producción de pasada o de afluentes está por debajo de lo registrado en 2021 y 2022, lo que refleja que se regresó a los años más complejos en términos de suministro. Noticias destacadas La sequía sigue atormentando a Chile y, prueba de ello, es que las autoridades siguen atentas a la eventual estrechez del sistema eléctrico.

La última alerta fue en agosto del año 2021, cuando el gobierno de ese entonces firmó un decreto preventivo de racionamiento eléctrico cuya vigencia se extendió hasta el 30 de septiembre de 2023. Y aunque se despejó la tensión entre 2024 y 2025, la ausencia de lluvias en lo que va de este año empieza a encender alarmas.

Así lo evidencia un análisis de la consultora energiE, a partir de información de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y el Coordinador Eléctrico Nacional, el cual revela que la producción hidroeléctrica –el segundo aporte más relevante en la torta total del sistema- alcanzó entre enero y mayo de este año un total de 6.873 GWh de energía generada (3.222 GWh proveniente de embalses y 3.651 GWh de centrales de pasada). Lo anterior es ligeramente superior a lo observado durante el mismo período durante los años 2021, 2022 y 2023, pero es inferior a la energía producida por fuentes hidráulicas en los años 2024 y 2025, en los cuales hubo una mejora relativa en la disponibilidad hídrica.

A la hora de considerar la producción hidroeléctrica de pasada, la cual utiliza directamente el caudal natural y que es considerada como el mejor predictor de qué tan seco se está, al dar cuenta cómo está bajando el agua por las cuencas y llegando vía afluentes a las plantas hidroeléctricas, se enciende una clara alarma para la consultora. En el detalle, entre los cinco primeros meses del año, del total de generación bruta hidroeléctrica, 3.651 GWh corresponden a este aporte frente a los 4.684 GWh que se registraban en el mismo período en 2025.

Más bien, en producción de pasada (afluentes) se está por debajo de lo reportado en 2021 y 2022, lo que refleja que se está regresando a los niveles de los años más complejos de la sequía. Otro elemento relevante para el análisis es la energía embalsada, la cual al 1 de junio asciende aproximadamente a 2.800 GWh, valor menor a lo registrado a la misma fecha de los años 2024-2025, pero superior a los años 2021-2023.