Trump da un ultimátum a la UE para que elimine los aranceles a Estados Unidos o disparará las tasas sobre Europa Washington da de plazo hasta el próximo 4 de julio para que Bruselas rebaje a cero los gravámenes a la importación de productos estadounidenses El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue manteniendo la presión sobre la Unión Europea, aunque da un poco de aire. Ha lanzado un ultimátum para poner fin a las diferencias comerciales entre ambas potencias.
O la Unión Europea suprime los aranceles sobre los productos estadounidenses antes del próximo 4 de julio, cuando se cumplen los 250 años de la independencia de Washington del imperio británico, o “disparará” los gravámenes sobre los bienes importados de Europa. La nueva amenaza supone en realidad dar algo más de margen a la UE para que el Consejo y el Parlamento terminen de ratificar el acuerdo.
Como acostumbra, sin avisar y a través de su red social, Truth, el inquilino del Despacho Oval ha escrito: “He estado esperando pacientemente a que la UE cumpla con su parte del histórico acuerdo comercial que pactamos en Turnberry, Escocia: ¡el mayor acuerdo comercial de la historia! Se hizo la promesa de que la UE cumpliría con su parte del acuerdo y, tal como se estipuló, ¡reduciría sus aranceles a CERO!
Acordé concederle un plazo hasta la celebración del 250.º aniversario de nuestro país; de lo contrario, lamentablemente, sus aranceles se dispararían de inmediato a niveles mucho más elevados”. La nueva andanada del jefe de la Casa Blanca llega después de una conversación telefónica con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que tiene las competencias comerciales del bloque comunitario y quien cerró el acuerdo transatlántico en Escocia, en una controvertida reunión en el club de golf del magnate.
Trump, furioso por los retrasos de los europeos en ratificar su parte del acuerdo, había amenazado esta semana con imponer en los próximos días aranceles del 25% a la industria del automóvil europeo, un sector muy sensible para la economía del Viejo Continente. Así que, para los europeos, la nueva fecha límite del 4 de julio, suena en realidad a una extensión del plazo.