Durante años, la discusión eléctrica en Chile se concentró en generación y transmisión: cuánta energía renovable incorporamos, cómo retiramos carbón, qué líneas necesitamos construir y cómo evitamos vertimientos o congestiones. Sin embargo, la transición energética tiene hoy un cuello de botella menos visible, pero igual o más decisivo: la distribución eléctrica.
La propuesta presentada en marzo por el Comité de Expertos para la Revisión del Sistema Regulatorio del Sector Eléctrico apunta precisamente en esa dirección. La distribución es el segmento que conecta el sistema eléctrico con la vida cotidiana de las personas.
Es donde se perciben los cortes, la demora en la reposición del suministro, la calidad del servicio, la atención al cliente y, crecientemente, la posibilidad de integrar nuevas tecnologías como generación distribuida, baterías, electromovilidad, medidores inteligentes y gestión activa de la demanda. El diagnóstico es claro: el modelo regulatorio vigente, basado históricamente en la lógica de una empresa modelo eficiente, fue útil para una etapa del desarrollo eléctrico, pero hoy resulta insuficiente.
La red de distribución ya no puede entenderse solo como una infraestructura pasiva que lleva electricidad desde el sistema hacia los hogares. Debe transformarse en una plataforma inteligente, flexible y resiliente, capaz de operar en un entorno con consumidores más activos, eventos climáticos más extremos y una matriz energética más variable.
La hoja de ruta propuesta por el Comité plantea elevar estándares de calidad y seguridad de suministro, modernizar la tarificación, avanzar en medidores inteligentes mediante pilotos, modificar los esquemas de remuneración para reconocer planes de inversión, integrar recursos energéticos distribuidos, abrir espacios de innovación mediante sandbox regulatorios y revisar aspectos de gobernanza e institucionalidad. Es decir, no se trata solo de exigir más a las distribuidoras, sino de rediseñar los incentivos para que invertir en resiliencia, digitalización y flexibilidad sea técnica y económicamente viable.