Del patio de la casa a las escuelas para perros: el gran negocio de las mascotas como miembros centrales del hogar En un país como Chile, donde el 80% de las familias vive con un perro o un gato, su presencia impacta cada vez más en la organización de rutinas, presupuestos familiares y decisiones económicas. Este cambio ha propiciado el crecimiento de un mercado de mascotas que busca satisfacer desde necesidades básicas hasta entregar sofisticados servicios, lo que abre la siguiente encrucijada: ¿cómo mantener su necesaria “animalidad” en un mundo que hoy les ofrece hasta ir al ‘colegio’?
Era mediados de 2025 cuando el departamento de Alejandra (30) se llenó de un silencio repentino. Uno de sus dos perros –“el más valiente y potente”, dice ella– rompió su racha de energía voraz.
El comedero automático soltó las croquetas con su sonido metálico de siempre, pero esta vez él no corrió. Se quedó inmóvil en el piso, con el abdomen duro como una piedra.
Fue así como Alejandra y su mascota llegaron a la urgencia veterinaria. El diagnóstico: un mucocele en la vesícula que requirió una cirugía de urgencia y que le dejó una deuda millonaria con la clínica.
Además del susto y el apuro económico, se sumó un problema extra –uno que para cualquier tutor habría sido impensado hace una década–: la batalla administrativa con la “isapre” de su perro, que le puso una serie de trabas para gestionar los reembolsos. En un país como Chile, donde según las últimas cifras ocho de cada diez familias viven junto a un perro o un gato –en total, una población de unos 12 millones de animales domésticos–, no es raro que el mercado relacionado con las necesidades de las mascotas haya tenido un aumento exponencial, que va mucho más allá del crecimiento del negocio de las clínicas veterinarias, las tiendas especializadas y las marcas de alimentación.