El lunes por la mañana, seis trabajadores de los servicios sociales murieron en un centro de acogida para mujeres en Stade, ciudad de 50.000 habitantes en el norte de Alemania. El perpetrador, un hombre de 45 años nacido en el país pero de origen turco, había acudido ese día a una reunión en el mismo lugar para tratar la custodia de su hija de tres meses.
El tiroteo ocurrió pasadas las 12:10 hora local. Cuatro personas murieron en el lugar, una quinta pese a los esfuerzos de reanimación y una sexta en el hospital. Todas eran empleadas del refugio y de la unidad de servicios sociales de menores: cuatro mujeres y dos hombres. Los residentes del centro no resultaron heridos.
Kathrin Schuol, jefa de la Dirección de Policía de Luneburgo, en el estado de Baja Sajonia, explicó que el sospechoso tenía programada una cita con varias de las víctimas ese día. La hija de tres meses se encontraba en el centro junto a su madre al momento del ataque. "Creemos que los motivos tienen que ver con su entorno, con una disputa sobre custodia", dijo Schuol.
La menor quedó bajo la tutela de los servicios sociales. La madre fue arrestada y permanece siendo interrogada por la policía.
Tras el ataque, el sospechoso huyó a bordo de un vehículo conducido por una mujer con vínculos familiares con el atacante. La policía los persiguió, disparó en varias ocasiones para obligarlos a detenerse y logró capturarlos sin que ninguno resultara herido. Ambos se encuentran ahora en custodia policial.
Daniela Behrens, ministra del Interior del estado de Baja Sajonia, descartó en una conferencia de prensa que el ataque obedeciera a motivaciones políticas o económicas. Lo calificó como un acto perpetrado "con extrema sangre fría" que dejará una marca profunda en la localidad.
El sospechoso tenía antecedentes policiales por amenazas previas, aunque las autoridades no lo consideraban peligroso. Tanto él como la mujer que manejaba el vehículo permanecen bajo custodia policial mientras la Policía de Luneburgo avanza en la investigación.
