El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, le puso punto final a la polémica por el cable de fibra óptica submarino que buscaba unir Chile y China, iniciativa que era vista con recelo por el gobierno norteamericano debido a sus implicancias estratégicas y geopolíticas. Judd, quien este miércoles asistió a la investidura de José Antonio Kast en el Congreso Nacional, aseguró a la prensa una vez terminada la ceremonia que “el cable chino ya se acabó.
No creo que vaya a seguir, pero vamos a ver. Chile puede elegir lo que quiere hacer, pero la cosa es que si Chile quiere ser socio de nosotros, y si nosotros queremos ser socios de Chile, nosotros tenemos que aprender lo que es mejor por ambos países”.
“Sabemos que el dueño de este cable no es Chile, es otro país. Entonces, la soberanía será quitada.
Nunca vamos a poder trabajar juntos cuando tenemos que preocuparnos de la seguridad de la información que compartimos”, agregó. De paso, tuvo palabras de agradecimiento para el nuevo mandatario, señalando que ahora las relaciones bilaterales “están muy bien.
Pero no importa el Presidente, vamos a trabajar con quien elige el pueblo chileno. Ahora tenemos una persona que es muy humilde, pero fuerte”.