El reciente debate en el Parlamento Europeo sobre la iniciativa “Stop Killing Games” transcurrÃa con total normalidad hasta que la sesión tomó un desvÃo bastante inesperado. Lo que comenzó como una discusión seria sobre la preservación digital terminó con un polÃtico europeo quejándose amargamente frente al resto de sus colegas sobre como lo obliguan a jugar como un samurái negro en la ultima entrega de Assassin’s Creed.
Para comprender un poco más la relevancia de la reunión, la propuesta conocida como Stop Killing Games busca establecer regulaciones claras para que las desarrolladoras no puedan eliminar el acceso a un juego de la noche a la mañana, defendiendo el valor cultural y artÃstico de este formato de entretenimiento. Lo verdaderamente sorprendente es cómo este fenómeno pasó de ser una crÃtica de un usuario de YouTube, llamado Ross Scott, a transformarse en una campaña masiva capaz de ganar un espacio de exposición oficial dentro del Parlamento Europeo.
Este debate habÃa comenzado con bastante sentido común, ya que la mayorÃa de los oradores reconocieron el impacto cultural de la industria del videojuego, destacando intervenciones como la del polÃtico polaco Piotr Müller, quien apoyó la causa pero aclaró textualmente que “necesitamos tener cuidado de no sobrerregular el mercado” para no frenar el desarrollo europeo. A esto se sumó la curiosa dinámica entre el representante checo OndÅej KrutÃlek, que defendió a las empresas argumentando que uno realmente no es dueño de sus juegos, y la diputada neerlandesa Catarina Vieira, quien rompió el hielo del parlamento soltando una broma sobre GTA 6.
Lamentablemente, ninguna charla relacionada con internet parece estar completa sin un buen desvÃo hacia los extremos polÃticos, un rol que asumió con entusiasmo Milan Uhrik, diputado eslovaco y lidera el Movimiento República (un partido de extrema derecha en Eslovaquia). Caminando hacia el micrófono con la actitud de alguien que lleva horas buscando discutir, Uhrik interrumpió el debate de Stop Killing Games y tomó la palabra para remarcar que, “QuerÃan hablar sobre qué está destruyendo los videojuegos aquà en el Parlamento Europeo, bueno, lo diré” , tras lo cual aseguró firmemente que “una cosa que definitivamente está destruyendo los videojuegos es la loca ideologÃa ‘woke’ y la corrección polÃtica que se está forzando en los juegos”.
Un peculiar desahogo en medio del Parlamento Sin ningún tipo de tapujos, el polÃtico declaró que lo que realmente está destruyendo a la industria de los videojuegos no es solo la monetización abusiva, sino la agresiva ideologÃa “woke” y la corrección polÃtica. Para ilustrar su profunda molestia, Uhrik ejemplifico criticando directamente el tener que jugar como un samurai de color o como personajes de la comunidad LGBTQ+ sin tener otra alternativa de elección, asegurando con mucha seriedad que esto es un problema gravÃsimo para los jugadores.