Una paciente tuvo que enfrentar semanas de dolor y complicaciones evitables después de que un odontólogo del Centro Odontológico Padre Mariano, en Santiago, dejara restos de la raíz del diente en la cavidad intervenida. Lo que siguió fue una alveolitis seca, la inflamación dolorosa que ocurre cuando el alvéolo no cicatriza bien tras una extracción dental, y que el propio centro no trató a tiempo.
El Décimo Juzgado Civil de Santiago condenó a la clínica a pagar una indemnización de $16.894.586. El monto se divide en $6.894.586 por daño emergente, que cubre los gastos directos que debió asumir la paciente, y 10 millones de pesos por daño moral. El tribunal acogió la demanda por responsabilidad contractual y rechazó la excepción de prescripción que presentó el centro en su defensa.
El fallo apunta a varios incumplimientos. El odontólogo no solo dejó restos de la raíz en la herida: el centro también otorgó el alta médica de forma prematura, cuando la complicación seguía activa. Esa decisión agravó el cuadro de la paciente y quedó consignada como parte de la negligencia.
El segundo eje del fallo fue el consentimiento informado. La paciente no recibió explicación suficiente sobre los riesgos del procedimiento antes de la intervención, lo que le impidió anticiparse a las complicaciones cuando empezaron los problemas. Según la resolución, esa omisión no es un detalle menor: es parte estructural del incumplimiento.
El tribunal concluyó que el Centro Odontológico Padre Mariano falló en tres frentes: el error técnico en la extracción, el alta prematura con la complicación activa, y la falta de información previa sobre los riesgos del procedimiento. La sentencia, dictada por el Décimo Juzgado Civil de Santiago, fija una indemnización total de $16.894.586.