El gobierno golpeado Luego de un comienzo auspicioso, el gobierno recibe los primeros golpes a su gestión, algo inevitable en un mandato presidencial. El golpe proviene del alza de más de 40% del precio internacional del petróleo luego del cierre del estrecho de Ormuz y la decisión de traspasar el mayor precio a los consumidores chilenos dada la ausencia de alternativas por estrechez de recursos fiscales.

La decisión, técnicamente correcta, se acompañó de medidas de mitigación como congelar precios de transporte público y parafina, y subsidios al gas, taxis y colectivos, llegando con ayuda estatal a los más necesitados. Las encuestas reflejaron con rapidez una caída en el apoyo al gobierno.

El ministro Quiroz, portavoz de las medidas, calculó en 150 millones de dólares semanales el costo que habría tenido no traspasar el alza, con lo que el gasto fiscal debía aumentar en 4.000 millones de dólares, que no están disponibles. Algunos lo critican por no haber graduado el alza de precios, opción más costosa e inviable.

The Economist opina que el mejor escenario para los mercados es catastrófico y que los precios altos sobrevivirán a la guerra y pasarán al menos cuatro meses antes que los mercados recuperen la normalidad dado que los inventarios están ya en el tercio inferior histórico y, por razones logísticas, seguirán bajando aún después de abierto el estrecho de Ormuz. El discurso de Trump, ambiguo sobre el fin de la guerra, incrementó los precios del petróleo.

El cálculo de Quiroz fue correcto. Dado que estos días se destacan algunos errores en la comunicación, se ha especulado también acerca de la eficacia de las comunicaciones del gobierno.