El mismo dÃa que Ornella Uribe se disparó, su madre, Rosita, recuerda que vivió una serie de “situaciones extrañas”. Ella todavÃa no lo sabÃa.

Al menos no oficialmente. Hasta entonces, Carabineros todavÃa no se presentaba avisándole que al interior de las dependencias del Labocar su hija habÃa usado su arma de servicio.

En el fondo, Rosita lo intuÃa. O eso asegura ella.

Por eso recuerda que cuando finalmente un oficial tocó su puerta la mañana de 15 de mayo, ella repitió una y otra vez “yo lo sabÃa, yo lo sabÃa”. El dÃa del disparo, Rosita estaba a poco más de dos horas de distancia de su hija.

Ella en Freirina, Ornella en La Serena. Estaba arreglando su casa y tenÃa a unos maestros construyendo.