Científica chilena descubre el increíble poder del ejercicio para tratar el cáncer de mama La doctora en Ciencias Macarena Artigas lidera un equipo que identificó que 12 semanas de entrenamiento con peso en mujeres sobrevivientes es capaz de activar la presencia de microARN, mecanismo que suprime los tumores. Este descubrimiento va más allá de lo clínico: da luces de qué ocurre a nivel molecular y cómo el ejercicio podría modular la epigenética.
Someterse a un tratamiento contra el cáncer puede ser demoledor. Primero, evidentemente, porque la vida misma está en riesgo.
Pero incluso si sale bien, el bienestar del paciente durante ese tiempo, que puede llegar a durar meses, se afectará como nunca antes: el cuerpo muy cansado y fatigado, con mareos profundos, dolores prolongados y poca energía, entre otros síntomas. Lo lógico es que en esas condiciones se recomiende el reposo y el descanso.
Pero una investigación reciente, como la que coordinó la kinesióloga y doctora en ciencias de la Universidad de La Frontera, Macarena Artigas Arias, demostró que el ejercicio, especialmente el de fuerza, puede tener enormes beneficios en los pacientes. El estudio evaluó a 24 mujeres posmenopáusicas, 11 de ellas sobrevivientes de cáncer de mama, y detectó que el ejercicio sistemático de fuerza eleva la presencia de microARN supresores de tumores.
En general, los microARN son moléculas capaces de regular la expresión de ciertos genes, y los que estimula este tipo de entrenamiento físico se encargan de silenciar los “oncogenes”, relacionados con activar el desarrollo del cáncer. Músculos sanos, moléculas fuertes Para nadie es un misterio que el ejercicio favorece la salud, pero hasta ahora no se receta de manera estandarizada en los tratamientos oncológicos.