Jim Jarmusch: “No pretendo decir nada en particular, salvo que la empatía es importante” Gran referente del cine independiente estadounidense, el director conversa con Culto sobre Padre Madre Hermana Hermano, la película con la que obtuvo el principal premio del Festival de Venecia 2025 y que acaba de llegar a la plataforma Mubi. Un sereno ejercicio en el que hace gala de su libertad creativa y de su ausencia de prejuicios.

“Tengo amigos que tienen 85 años y otros que tienen 15 años. Me gusta ver diferentes perspectivas sobre cómo vive la gente en el mundo”, define.

Jim Jarmusch (Ohio, 1953) siempre fue más cercano a su madre, una crítica de cine, que a su padre, un hombre de negocios de ascendencia alemana que nunca aceptó que se dedicara a hacer películas y con el que tuvo roces desde temprana edad. Tal vez, si él fuera un artista que piensa y vive el cine como un medio para exorcizar sus demonios, se hubiera embarcado en la realización de una cinta sobre la explosiva relación de un hijo y su papá.

Sin embargo, Jarmusch, un director que ha amasado un lenguaje propio desde los 80, ha concebido una obra colmada de una serenidad propia de su cuño. Con Padre madre hermana hermano, su largometraje más reciente, el autor de Stranger than paradise (1984) se propuso hacer lo que llama “tres pequeños arreglos florales”, es decir, tres historias que giran en torno a hijos y progenitores que comparten una relación difícil (o derechamente ausente).

Un ejercicio en el que mandan las palabras no dichas y un fina capa de humor. Su idea, explica a Culto desde su departamento en Nueva York, consistía en que fueran “observacionales, no críticos ni juiciosos.