Hace no mucho, instalar paneles solares en el techo era cosa de vanguardistas con presupuesto holgado. Hoy, con las boletas de luz que no dejan de subir y la calefacción transformándose en un gasto cada vez más pesado para los hogares, la energía solar residencial empieza a parecerse menos a una promesa y más a una salida concreta.

Benjamín Alliende, cofundador de Edify, startup chilena dedicada a soluciones solares para viviendas, no tiene dudas sobre el momento que vive el sector. "Duplicamos en 2025 lo que se hizo en 2024, y la suma de 2023, 2024 y 2025 representa la mitad de todo lo que se ha hecho en los 12 años de la ley de Net Billing", dice.

El Net Billing, sistema legal que permite a los hogares inyectar a la red la energía solar que no consumen y descontarla de su boleta mensual, es el motor de este crecimiento. La empresa distribuidora queda obligada a aceptar el excedente generado y a pagar el precio de generación correspondiente. Un medidor bidireccional registra la electricidad que entra a la casa y la que sale hacia la red, y a fin de mes se hace un balance entre ambos flujos. Si la casa generó más de lo que consumió, el excedente se descuenta de la boleta y, en ciertos casos, puede incluso depositarse en la cuenta bancaria del usuario.

La propuesta de Alliende es concreta: una familia con un consumo mensual cercano a los 100 mil pesos podría bajar su boleta a cero con un sistema de 10 paneles solares. La instalación bordea hoy los 5 millones de pesos y el retorno de la inversión se sitúa en torno a los cinco años. Si se considera que el gasto eléctrico puede representar cerca del 10% del presupuesto familiar anual, la ecuación resulta cada vez más difícil de ignorar.

El obstáculo que Edify reconoce como central sigue siendo el acceso: no todas las familias cuentan con el capital inicial para costear una instalación de esa magnitud, y ese es el desafío que la empresa tiene pendiente de resolver.