De 31 Minutos al ejército de terracota: las exposiciones del Centro Cultural La Moneda adquieren nueva vida El espacio cultural ubicado bajo la Plaza de la Ciudadanía se une a 500 Nanómetros y el artista Sergio Mora-Díaz en la creación de una innovadora instalación que agrupa las exposiciones más emblemáticas de sus 20 años de existencia. Sumándose a la tendencia mundial, realiza ese ejercicio a través de la inteligencia artificial generativa y la estimulación de la participación de los visitantes.

Siguiendo los ejemplos de instituciones del mundo de la cultura de Nueva York, Tokio y Bilbao, el Centro Cultural La Moneda (CCM) revisa su propia historia usando la inteligencia artificial generativa como medio de expresión. Vivir el archivo: 20 años de exposiciones en tiempo real es el título de la instalación que estará abierta al público en la Galería de Patrimonio a partir de este viernes 19 de junio y hasta el próximo 1 de noviembre.

Un espacio en el que conviven las imágenes de las exposiciones más recordadas del espacio ubicado bajo la Plaza de la Ciudadanía a lo largo de sus dos décadas de historia. Mediante inteligencia artificial y tecnologías generativas, estas imágenes se relacionan y se transforman.

Esos paisajes visuales y sonoros se modifican con cada visita según las respuestas que el público ingrese en un tótem interactivo. En palabras de Felipe Bascuñán, director ejecutivo (i) del Centro Cultural La Moneda, “hay algo emocionante en lo que propone esta instalación: revivir las imágenes de exposiciones y obras que marcaron a generaciones de chilenos –los guerreros de terracota, las armaduras de samuráis y los títeres de 31 Minutos– y transformarlas con una sola palabra, con lo que cada persona trae consigo, para dar lugar a algo que nunca había existido antes”.

“El archivo del Centro Cultural La Moneda deja de ser así un registro del pasado y se convierte en materia viva que el público podrá moldear en tiempo real. Eso es exactamente lo que significa para nosotros vivir la cultura: no contemplarla desde afuera, sino habitarla, transformarla y reconocerse en ella.