El proyecto «antiencapuchados» que se debate en la Cámara de Diputadas y Diputados generó esta semana un episodio de tensión interna, según informó T13. El diputado Agustín Romero, del Partido Republicano, usó el término «humanoides» para referirse a quienes protestan con el rostro cubierto durante una sesión en Sala, lo que derivó en un cruce con la segunda vicepresidenta del órgano y en la retirada formal de sus expresiones del registro oficial.

Romero argumentó que los ciudadanos son quienes cargan con los costos del vandalismo perpetrado bajo el anonimato. «La inmensa mayoría de los chilenos trabaja, estudia, emprende y vive respetando la ley. Son ellos quienes sufren las consecuencias de la violencia de estos verdaderos humanoides que destruyen paraderos, locales comerciales, plazas, barrios completos», dijo desde su escaño. Y fue más lejos: «¿Qué le decimos a la gente que nos eligió, que vamos a seguir tolerando que estos humanoides continúen protegidos por el anonimato?».

La diputada Ximena Ossandón, de Renovación Nacional (RN) y segunda vicepresidenta de la Cámara, lo interrumpió antes de que terminara su intervención. «Oiga, no sea así, no tratemos de humanoides», le pidió.

Romero respondió sin margen para la interpretación: «Yo trato como quiero, y si no, me llevan a Ética». Ossandón lo llamó al orden y solicitó mantener el buen funcionamiento de la Sala. El legislador republicano no cedió: «Si no les gusta humanoide, me llevan a Ética, no hay problema».

Ossandón cerró el episodio anunciando que las expresiones quedarían retiradas de la exposición del diputado. El proyecto antiencapuchados busca sancionar a quienes cometan actos de violencia con el rostro cubierto para eludir su identificación, y continúa su tramitación en la Cámara.