La investigación comenzó cuando detectives de la Bidema, la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente y el Patrimonio Cultural de Concepción, detectaron las piezas publicadas en una plataforma de venta online y actuaron de oficio, sin esperar una denuncia formal.

La empresa que administra el sitio web colaboró con los detectives y entregó los datos del perfil vendedor. Con esa información, se identificó a una mujer domiciliada en la región de Valparaíso. Detectives viajaron hasta allá e incautaron las 32 piezas cerámicas, cuya antigüedad oscila entre los 90 y los 150 años.

El subprefecto Rodrigo Arévalo, jefe de la Bidema Concepción, confirmó que las obras "habían sido sustraídas hace algunos años atrás desde el Museo Stom", en la comuna de Chiguayante. La mayoría son de origen lotino, es decir, elaboradas en Lota, ciudad del Biobío con una tradición alfarera ligada históricamente a la industria del carbón.

Las piezas están protegidas por la Ley de Monumentos Nacionales, lo que convierte su comercialización ilegítima en un delito. La imputada quedó apercibida, una notificación formal de cargos que no implica privación de libertad. La Fiscalía Local de Tomé continúa las diligencias para establecer la procedencia exacta de todas las piezas y determinar si hay otros involucrados.