El actor estadounidense Robert Duvall, figura central del cine anglosajón de la segunda mitad del siglo XX, falleció a los 95 años en su casa de Middleburg, Virginia, según un comunicado de su agencia enviado en nombre de su esposa, Luciana. La nota afirmó que murió "en paz".

A lo largo de seis décadas Duvall encarnó personajes de una firmeza y ambigüedad moral que quedaron grabados en el imaginario colectivo. Ganó el Premio de la Academia en 1983 al mejor actor por Tender Mercies, y fue nominado a ese galardón en seis ocasiones. Su filmografía reúne desde papeles breves pero inolvidables hasta biografías y series televisivas que le valieron reconocimiento crítico y popular.

Sus dos imágenes más conocidas siguen siendo Tom Hagen, el consigliere de la familia Corleone en El padrino, y el teniente coronel William Kilgore en Apocalypse Now. Ambas películas fueron dirigidas por Francis Ford Coppola, el cineasta estadounidense clave del llamado movimiento New Hollywood, responsable de transformar el cine de estudio en las décadas de 1970 y 1980. La frase de Kilgore, "me encanta el olor a napalm en la mañana", se instaló como un retrato crudo de los excesos militares durante la guerra de Vietnam y de la manera en que el cine estadounidense representó ese conflicto.

Además de esos títulos, Duvall protagonizó Network, de Sidney Lumet, donde interpretó a un ejecutivo corporativo; The Great Santini, como un oficial de la Marina; y Lonesome Dove, la miniserie western en la que daba vida a Augustus McCrae, un papel que él mismo consideraba entre sus favoritos. Su capacidad para construir personajes complejos, muchas veces de tipo duro, lo convirtió en un referente para varias generaciones de actores.

Cuando su agencia difundió la noticia, incluyó la voz de su esposa: "Para el mundo, era un actor ganador del Premio de la Academia, un director, un narrador. Para mí, lo era todo". En entrevistas Duvall habló del oficio con sencillez, y en ocasiones recordó que investigaba para cada papel, un rasgo que se percibe en la verosimilitud de sus interpretaciones.

Desde el punto de vista cultural, la obra de Duvall sigue siendo material de estudio y exhibición en escuelas de cine, festivales y ciclos de clásicos en Chile y América Latina. Sus personajes, a menudo enfrentados al poder, la violencia o la fragilidad íntima, dialogan con preocupaciones contemporáneas sobre la masculinidad, la autoridad y la memoria histórica. En particular, Apocalypse Now conserva su potencia crítica en regiones donde las huellas de intervenciones armadas y discursos sobre el poder siguen repercutiendo.

Su muerte cierra una trayectoria que ayudó a definir el carácter del cine estadounidense moderno, pero su presencia perdurará en las pantallas, en las mesas de clase y en las conversaciones sobre cómo el cine retrata la fuerza y sus límites.