Cuatro personas, dos de ellas menores de edad, fueron formalizadas ante el Juzgado de Garantía de San Bernardo por el robo con homicidio de Alejandro, un niño de 12 años. Los hechos ocurrieron durante una encerrona en esa comuna la madrugada del miércoles 23 de junio. La identidad de los imputados fue reservada por orden del tribunal, pero los antecedentes que reveló BioBío Chile dibujan un patrón claro: reincidencia, medidas de control vencidas y un sistema que no logró retenerlos.

Uno de los adolescentes, de 17 años, tenía activa una libertad asistida especial dictada por el tribunal de San Bernardo, a raíz de un robo con intimidación cometido el 30 de agosto de 2024. La medida seguía vigente cuando participó en la encerrona. El otro adolescente, también de 17, tenía una medida cautelar ambulatoria que el mismo tribunal declaró cumplida el 19 de mayo de 2026, 37 días antes del homicidio.

El historial de los adultos sigue una trayectoria parecida. Uno de ellos estuvo internado en el Centro Cerrado Metropolitano Norte, en Til Til, entre octubre de 2025 y febrero de 2026. Al egresar, fue derivado a una sanción de libertad asistida que terminó el 9 de mayo. Acumulaba tres condenas previas, debía haber completado 30 horas de trabajo comunitario más seis meses de programa de reinserción, y había pasado por Protección Especializada entre septiembre de 2023 y marzo de 2025.

El cuarto imputado fue condenado por robo con intimidación e ingresó a un Centro de Cumplimiento de Libertad Asistida Especial en San Bernardo, con una sanción de 541 días y 99 de abono. Completó la condena el 15 de noviembre de 2025. Como el otro adulto, tampoco tenía ninguna medida vigente al momento de los hechos. Ambos habían pasado por el Sename, el organismo estatal que gestionó los centros de reinserción juvenil antes de su reestructuración en 2023.

El recorrido delictual comenzó a las 00:14 horas en una estación de servicio Shell, en calle Eyzaguirre. Cinco personas, incluido un sujeto aún no identificado, intimidaron con armas blancas al trabajador del local y al dueño de un automóvil que cargaba bencina. Se llevaron el vehículo, un Mitsubishi, y todo lo que encontraron. Las cámaras del lugar registraron la secuencia completa.

A bordo del auto robado, el grupo recorrió distintas arterias de San Bernardo. Cerca de la una de la madrugada, en avenida Portales, interceptaron a un funcionario de Carabineros que estaba de franco. El crimen de Alejandro fue el punto final de ese recorrido.

Según consignó La Tercera, todos los imputados son chilenos y solo uno no registra antecedentes. Tras la audiencia de formalización, los dos adultos quedaron en prisión preventiva y los menores en internación provisoria. La Fiscalía Metropolitana Occidente mantiene la indagatoria abierta para identificar al quinto involucrado.