El Partido de la Gente (PDG) vuelve a enfrentar un complejo escenario en el Congreso Nacional, tras la reciente expulsión de Cristián Contreras de su bancada de diputados, a menos de un mes iniciada la nueva composición legislativa. Según anunció el diputado Juan Marcelo Valenzuela, jefe de bancada, la decisión se enmarca en una serie de tensiones internas que reflotan los problemas de cohesión que ya habían marcado el desempeño del partido en el período anterior.
Al respecto, Valenzuela anunció que “como bancada, hemos tomado la decisión de que el diputado Cristián Contreras no continúe formando parte de nuestro equipo. Esto se da en un marco de respeto, entendiendo que a veces los caminos, las prioridades o las formas de avanzar no siempre coinciden”.
El parlamentario insistió en su explicación, al reconocer que es “sano que cada uno pueda seguir su camino con libertad, cuando las visiones no están completamente alineadas”. Este nuevo episodio se produce en un momento particularmente sensible para el PDG, que buscaba proyectar una imagen de mayor orden interno tras su experiencia previa en la Cámara de Diputados.
Sin embargo, la salida de uno de sus integrantes tensiona nuevamente la estabilidad de la bancada y pone en cuestión su capacidad de actuar como un bloque coordinado en un Congreso caracterizado por la fragmentación y la necesidad de acuerdos transversales. En un escenario donde ninguna coalición cuenta con mayorías claras, la capacidad del partido para actuar como un actor articulador o “bisagra” resulta clave, aunque estos episodios internos parecen debilitar su credibilidad frente a otras fuerzas políticas y limitar su margen de acción en negociaciones legislativas.
Expertos sobre los problemas del PDG Desde el análisis político, las miradas apuntan a las dificultades estructurales del partido para consolidarse como un actor estable. El analista Tomás Duval, en diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile, advirtió que “difícil es que se pueda considerar como un actor político estable, puesto que ha comenzado a mostrar las mismas diferencias internas que dificultan su cohesión y existencia como partido”.