Inflación, a no bajar la guardia Después de una larga sucesión de cifras que han alimentado las dudas sobre el desempeño de la economía chilena, el IPC de mayo entregó un respiro. La inflación sorprendió favorablemente al ubicarse por debajo de las expectativas del mercado, reforzando la percepción de que el proceso de convergencia hacia la meta del Banco Central sigue avanzando.
En un escenario marcado por un crecimiento que no logra despegar con la fuerza esperada, una inversión todavía debilitada y un mercado laboral que muestra señales de estancamiento, la moderación de las presiones inflacionarias constituye una señal alentadora. Después de varios años en que el alza de los precios erosionó el poder adquisitivo de las familias y se transformó en una de las principales preocupaciones económicas del país, cualquier avance en esta materia merece ser destacado.
Pero tan importante como celebrar el dato es entender qué hay detrás de él. La moderación observada en mayo estuvo explicada en buena medida por la caída de los precios de los alimentos, una categoría que por definición está expuesta a factores estacionales y a variaciones internacionales que pueden revertirse con relativa rapidez.
Por lo mismo, sería apresurado interpretar este resultado como una confirmación de que la inflación ya está definitivamente controlada. La tarea no consiste únicamente en llevar la inflación de vuelta a niveles compatibles con la meta, sino también en asegurar que permanezca allí de manera sostenible.
De hecho, una mirada más detallada revela que persisten elementos que aconsejan cautela. Los servicios continúan mostrando una dinámica más resistente, reflejando presiones de costos que no han desaparecido completamente.