El 25 de junio, Chile se sumó formalmente a la iniciativa Pax Silica, impulsada por Estados Unidos para asegurar el acceso a minerales críticos que alimentan la industria de la inteligencia artificial (IA). La adhesión se concretó con la firma de la Declaración Conjunta sobre IA en la II Cumbre Pax Silica, según informó BioBío Chile.
El nombre de la iniciativa viene del latín: "pax" significa paz, y "silica" alude al silicio, materia prima fundamental para fabricar los semiconductores, es decir, los chips que dan vida a los centros de datos, los teléfonos y todo dispositivo tecnológico moderno. Detrás del Pax Silica hay una estrategia clara de Washington: construir redes de suministro de materiales críticos que no dependan de China, el mayor procesador de minerales estratégicos del mundo.
Andrés Ergas, embajador de EEUU en Chile, participó en la cumbre y comunicó la adhesión chilena a través de un tuit oficial: "Chile se incorporará mañana a esta iniciativa, promoviendo innovación, inversión, cadenas de suministro resilientes y cooperación tecnológica". Junto a Chile firmaron la declaración Argentina, El Salvador y Costa Rica.
No es la primera señal de acercamiento entre Santiago y Washington en esta materia. En marzo, a pocos días de asumido el gobierno del presidente José Antonio Kast, ambos países suscribieron una declaración conjunta para establecer consultas sobre minerales críticos y tierras raras. La adhesión al Pax Silica consolida ese entendimiento.
La declaración original del Pax Silica, disponible en la página del Departamento de Estado de EEUU, fue firmada por economías como Japón, Australia, Alemania, Israel y la Unión Europea (UE). El texto reconoce que las cadenas de suministro son indispensables para la "seguridad económica mutua" y define a la IA como "una fuerza transformadora para nuestra prosperidad a largo plazo". La declaración también apunta a "reducir las dependencias excesivas", una referencia a la concentración del procesamiento mineral en China. Los pilares del acuerdo incluyen software, conectividad, computación, semiconductores, refinación de minerales y energía.
Para Chile, la adhesión tiene un peso particular. El país es el principal productor mundial de cobre, mineral indispensable para la fabricación de chips y la infraestructura eléctrica de los centros de datos de IA. El litio, otro recurso abundante en el norte del país, también es clave en la cadena tecnológica global. Por ahora, la declaración no conlleva obligaciones específicas, pero abre la puerta a negociaciones más concretas entre Santiago y Washington sobre el valor estratégico de los recursos naturales chilenos.
