La sede de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) fue el escenario de una conferencia de prensa poco habitual. Marcelo Bielsa, el técnico argentino conocido en Chile por haber dirigido a la Roja entre 2007 y 2011, habló durante casi hora y media sobre el fracaso de la Celeste en el Mundial 2026. No buscó atenuantes ni distribuyó culpas.

"Para mí, este cierre, esta despedida es dolorosa, por las ilusiones que yo me hice cuando tomé este proyecto, por lo mal que terminó", declaró el entrenador. Reconoció además el costo que tuvo el proceso para quienes lo rodearon: "Arrastré a mucha gente, a los jugadores, han sido de una capacidad de esfuerzo enorme".

El análisis del Mundial 2026 ocupó la mayor parte de la conferencia. Bielsa calificó la posición final del equipo como "difícil de imaginar" y afirmó que se trató de una caída que "nadie puede admitirla, aceptarla o soportarla". Puso el foco en el público uruguayo, los destinatarios de lo que ocurrió en cancha, y reconoció que cualquier explicación, por sincera que sea, no alcanza para remediar la frustración.

Bielsa no delegó la culpa. "No puedo justificar la posición que obtuvimos. La gestión que yo hice de los recursos con los que contaba, la calidad de los jugadores disponibles, no fue suficiente", admitió. Remarcó que tanto él como su cuerpo técnico y los jugadores "hicimos lo máximo", y aun así "no alcanzó".

Frente a las críticas que lo señalan como "vendehumo", término con el que algunos cuestionan su hábito de explicar fracasos con argumentos extensos, respondió sin rodeos: "Los argumentos no hacen que el fracaso sea menor, el fracaso es fracaso, porque hiere a la gente y no hay forma de resolverlo".

Al cierre de la conferencia, el técnico descartó los rumores de tensiones internas. Negó que algún jugador haya pedido un cambio en la estrategia de juego durante el torneo. "Puedo decir que eso no sucedió", afirmó, en lo que fue su última declaración al frente de la selección uruguaya.