Toronto alberga la segunda comunidad portuguesa más grande fuera de Europa. El 2 de julio, esa misma ciudad recibirá el partido entre Portugal y Croacia por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, y el mercado secundario de entradas lo refleja sin rodeos: localidades en plataformas de reventa como SeatGeek y StubHub alcanzaron más de 30.000 dólares canadienses, el equivalente a 21.100 dólares estadounidenses, según datos del canal de televisión canadiense CTV News.

La distancia con los precios oficiales es abismal. La FIFA fijó en 2025 tarifas de entre 335 y 875 dólares para este encuentro. Los revendedores multiplicaron esos valores hasta por 25 veces. Ni siquiera las entradas más económicas escaparon al alza: los boletos individuales de menor precio superaron los 2.600 dólares.

El fenómeno tiene raíces en la composición demográfica de Toronto. Cerca de 140.000 personas de origen portugués viven en el área metropolitana, una de las comunidades lusas más numerosas del mundo fuera de Portugal. A ellas se suman unas 35.000 personas de origen croata. Cuando las selecciones de ambos países se enfrentan en esa cancha, el encuentro deja de ser un partido más y se convierte en un evento comunitario.

Hay además un ingrediente que potenció la demanda: la posibilidad de que sea el último partido mundialista de Cristiano Ronaldo, el delantero de Portugal que a sus 41 años sigue en actividad, o de Luka Modric, el mediocampista de Croacia de 40 años y referente histórico de su selección. Si alguno de los dos equipos queda eliminado ese día, también se cerrará el ciclo mundialista de su figura más emblemática.

El partido está programado para el jueves 2 de julio a las 19:00 horas locales, en el Toronto Stadium. Según los datos disponibles, los precios en plataformas de reventa no mostraban señales de moderación.