Los vecinos de la Villa El Abrazo, en Maipú, habían comenzado a instalar carteles en las calles alertando sobre la seguidilla de encerronas. Lo que no sabían era que los autores vivían a unos metros de distancia, al otro lado de la calle.

Esa fue una de las claves que la Policía de Investigaciones (PDI) y la Fiscalía Metropolitana Occidente reconstruyeron durante la investigación que terminó con la desarticulación del clan "Los Arévalo", organización criminal integrada por adolescentes, familiares y vecinos del mismo sector.

La investigación reveló el detalle más llamativo del caso: el cabecilla de la banda cumple una condena de presidio perpetuo por homicidio, pero eso no interrumpió su liderazgo. Desde la cárcel, transmitía instrucciones a su hijo de 17 años, quien coordinaba las operaciones del grupo en el exterior.

El clan no solo cometía encerronas y portonazos. Los antecedentes recopilados por el Ministerio Público también establecieron que los imputados asaltaron un camión que distribuía productos tecnológicos. La mercancía era luego revendida.

En total, 10 personas fueron formalizadas por delitos de robo con violencia, robo con intimidación, porte de armas y contrabando. Los imputados adultos quedaron en prisión preventiva; dos adolescentes fueron enviados a internación provisoria. Un menor de 14 años fue dejado en libertad por resolución del tribunal.