Para entender cuánto pagan realmente las grandes empresas chilenas al Estado, hay que ir más allá del impuesto a la renta que aparece en sus balances. Un estudio publicado esta semana midió la contribución tributaria total de las firmas del IPSA (Índice de Precios Selectivo de Acciones, el principal indicador bursátil de la Bolsa de Santiago) y la cifra supera con creces lo que el debate público suele reconocer.

22 de las 28 empresas que componían el índice en 2024 aportaron en conjunto US$8.075 millones al Fisco, equivalentes a unos 8 billones de pesos. La suma creció un 2,4% respecto a 2023, un incremento de US$191 millones.

El informe es la segunda edición del estudio de Contribución Tributaria Total Agregada del IPSA, elaborado por PwC (la multinacional de auditoría y consultoría) junto al ESE Business School de la Universidad de los Andes. La metodología va más allá del impuesto corporativo: también contabiliza gravámenes sobre utilidades y propiedades, más los impuestos que las empresas recaudan en nombre del Estado, como el IVA (impuesto al valor agregado) o las retenciones sobre las rentas de sus trabajadores.

Para dimensionar la magnitud del aporte, Sandra Benedetto, socia de Tax & Legal de PwC, recurrió a comparaciones concretas: el monto equivale a cumplir cerca de 200 veces la meta de la Teletón y supera en más del doble el presupuesto destinado a organizar el Mundial FIFA 2026.

Pero quizás el dato más sorprendente del estudio es la proporción entre dividendos y tributos. Por cada peso que estas compañías reparten a sus accionistas, transfieren $1,7 al Fisco. Según Alfredo Enrione, director del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad del ESE Business School, eso convierte al Estado en el principal beneficiario de la actividad de las grandes empresas chilenas.

"El principal socio de la gran empresa chilena no se sienta en la junta de accionistas: el Fisco", afirmó Enrione. Para el académico, el debate tributario nacional se construye sobre una fracción del aporte real. "Cuando uno suma todo lo que las empresas soportan y recaudan, la contribución es mayor, más compleja y peor comprendida de lo que supone la conversación pública", agregó.

El estudio llega en un momento en que Chile discute una nueva reforma tributaria. Enrione sostuvo que lo que falta en ese debate no son opiniones, sino evidencia. Benedetto apuntó que transparentar estas cifras permite "enriquecer el debate con evidencia y dimensionar el papel que desempeña el sector privado en el financiamiento de las políticas públicas". El reporte tiene periodicidad anual y las seis empresas del IPSA que no aparecen en el análisis no participaron del estudio.