La poeta antofagastina Soledad Fariña Vicuña publicó Soplos repetidos (Lumen), una antología que reúne sus cinco primeros poemarios, escritos entre 1985 y 2006. El volumen permite recorrer de manera integral una obra que desde su debut, El primer libro, indaga en el cuerpo, la sensualidad y la naturaleza como territorios de escritura.
Fariña se formó como poeta en plena dictadura militar, en un momento en que un grupo de escritoras chilenas comenzó a ganar visibilidad en un campo literario dominado por hombres. "Coincidió con que muchas mujeres estábamos escribiendo, leyéndonos, indagando desde distintos espacios sobre nuestro lugar en la cultura. Nuestro lugar era nulo y para el mundo de la poesía no existíamos", recuerda la autora. Entre esas voces menciona a Carmen Berenguer, Elvira Hernández, Verónica Zondek y Heddy Navarro, poetas chilenas que junto a ella abrieron un camino que hoy tiene un lugar reconocido en la literatura nacional.
La trayectoria de Fariña ha sido reconocida con la Beca Guggenheim, el Premio Municipal de Literatura de Santiago, el Premio Fundación Plagio a la creatividad artística y el Premio Mejores Obras Literarias Publicadas. Sobre el sentido de reunir cinco décadas de trabajo en un solo tomo, explica que la lectura conjunta revela algo que los libros por separado no permiten ver. "Leer los cinco en un solo volumen es algo diferente, es ver cómo a través de los años hay motivos que se repiten y otros que toman caminos diferentes, pero en una lectura retrospectiva, veo que todos tienen, creo, algo en común", señala.
El título de la antología nace de un poema que la autora describe como su propia poética, donde la palabra se relaciona con el aliento y la respiración. "Inventarla en alientos en soplos repetidos y ver que apenas dibujada en el aire, el aire se encabrita y sale a buscar paisajes otros imposibles de deletrear", cita Fariña, y agrega que esa relación entre cuerpo y lenguaje está arraigada en toda su obra.
Consultada sobre qué es la poesía para ella, la autora evita las definiciones cerradas y prefiere hablar de un impulso. "Para mí la poesía es un impulso que no se puede reprimir", afirma, una frase que sintetiza más de cuarenta años dedicados a la escritura y que da título a la entrevista publicada por Culto.