Reducción de la jornada laboral, un test de madurez para el liderazgo Constanza Ossa, gerenta general y socia de Krebs Consulting A partir del 26 de abril de 2026, la jornada laboral ordinaria en Chile se reducirá de 44 a 42 horas semanales, como parte de la segunda etapa de la Ley 21.561. La discusión pública se ha centrado, como es habitual, en los aspectos legales, los costos y la productividad.
Sin embargo, hay una dimensión menos visible y probablemente más decisiva: esta reducción horaria será un verdadero test de madurez para el liderazgo en las organizaciones chilenas. Reducir horas no es simplemente ajustar contratos ni redistribuir turnos.
Es, sobre todo, un desafío a la forma en que se gestiona el trabajo dentro de un tiempo ahora más acotado. El marco legal fija un límite claro, pero no define cómo organizar el trabajo para cumplirlo.
Y es precisamente en ese espacio donde el liderazgo queda expuesto. Las empresas que históricamente han gestionado a sus equipos desde el control del horario, la supervisión permanente y la cultura de la presencia enfrentarán mayores tensiones.
En cambio, aquellas que han avanzado hacia modelos de gestión por objetivos, con claridad de prioridades, autonomía y responsabilidad compartida, probablemente transitarán este cambio con menor fricción. No porque trabajen menos, sino porque trabajan de manera distinta.