Codelco y coprolalia: la dupla Co-Co El problema es la propiedad, pero no estamos preparados para hablar de eso. Ni los más neoliberales cuando llegan al poder quieren comprarse un problema político de mal pronóstico.
Noticias destacadas "No hay ninguna opción de devolver ni un puto peso” fue la dura, pero ingeniosa respuesta de uno de los sindicatos de Codelco ante la sugerencia de que les tocaría devolver los bonos asociados al cuestionado amañamiento del incremento de la producción durante el 2025. Con ello parafraseaban al ex Presidente Ejecutivo de la cuprífera, Nelson Pizarro, quien eligió ese mismo adjetivo determinativo de valor enfático para graficar que no había plata.
Y vaya que lo hizo de forma memorable. Parece no haber discusión en que los bonos fueron mal habidos, pero tienen un punto los sindicatos si es que les corresponde a los trabajadores devolver lo que recibieron a partir de la mala gestión -con dolo o no, sin duda mala– de la plana mayor de Codelco.
Seguramente serán los tribunales los que decidirán el destino de los US$ 14 millones en bonos. Lo que sí está claro es que el desmadre en Codelco ha llegado a niveles poco tolerables incluso para la paciente clase política chilena.
Proyectos de inversión que se alargan en el tiempo, una deuda creciente y que sólo se explica por el aval implícito del Estado, costos vergonzosamente más altos que la competencia privada, una productividad paupérrima, accidentes con resultado de muerte donde se escondió información a los fiscalizadores, son sólo algunas de las perlas con las que nos hemos acostumbrado a convivir en los últimos años. El escándalo de los bonos es un ladrillo más en la pared de la ineficiencia y descontrol que sufre Codelco.