“350 euros por esto es una locura”: el problema de los macroconciertos en los que no se ve al artista Con la nueva gira de Harry Styles vuelve la polémica tras muchas quejas de público que asegura no tener apenas visibilidad a pesar de haber desembolsado una cantidad importante de dinero Harry Styles ha arrancado su gira Together Together Tour, una especie de residencia itinerante por varios países europeos (sin parada, de momento, en España). El concepto, como el de tantos macroconciertos actuales: convertir el show en una experiencia compartida, con el artista moviéndose constantemente por el espacio y una sensación de cercanía que intenta llegar a todo el recinto.

Musicalmente, el show de Harry Styles está recibiendo buenas críticas, pero lo que se ha colado en la conversación estos días no tiene tanto que ver con la música como con algo mucho más básico: ver o no ver lo que estás pagando por ver. El escenario del Together Together Tour de Harry Styles es de proporciones enormes, ocupando prácticamente todo el suelo del estadio.

La estructura se extiende por la pista en forma de pasarelas, con cuatro grandes zonas de pista situadas en el centro de esos recorridos, rodeadas por el propio diseño del escenario. Es un montaje que literalmente invade el espacio del público, convirtiendo la pista en parte activa del show, pero también fragmentando la experiencia visual según la zona en la que estés.

La idea es que no haya un único “mejor sitio”, que todo sea más fluido, más 360, más inmersivo. Pero en la práctica, esa promesa no siempre se cumple de forma satisfactoria para todos.

En algunos tramos del concierto, especialmente en ciertas zonas de pista o entradas vendidas como VIP, el propio montaje puede bloquear completamente la visión del escenario principal. Asistentes aseguran que escuchan el concierto perfecto, pero ven al artista a ratos o directamente no lo ven durante largos periodos.