Julian Nagelsmann, el seleccionador alemán, quedó en el ojo de la tormenta este martes tras una tensa entrevista con la periodista Lili Engels, ocurrida en vivo minutos después de la eliminación de Alemania ante Paraguay en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.

La Mannschaft, como se conoce a la selección alemana, abandonó el torneo en la primera ronda eliminatoria, en lo que representa uno de los adioses más tempranos de una selección que acumula cuatro títulos mundiales.

En el cruce con Engels, Nagelsmann no mostró autocrítica. Adoptó un tono que la prensa germana describió como sarcástico y esquivo, y declaró su disponibilidad para seguir dirigiendo al equipo en la Eurocopa 2028. Para muchos en Alemania, hablar de continuidad a pocos minutos de un fracaso de esa magnitud fue leído como una muestra de insensibilidad ante la catástrofe deportiva que acababa de ocurrir.

Los medios alemanes apuntaron directo contra el técnico. "Indignante y petulante" fue la expresión que circuló con fuerza, y la indignación se extendió en redes sociales. La crítica central: Nagelsmann no asumió responsabilidad directa por la eliminación, algo que choca de frente con la exigente cultura de rendición de cuentas del fútbol alemán.

La caída de la Mannschaft no es el único papelón de potencias en este Mundial 2026. Uruguay, dirigida por el entrenador argentino Marcelo Bielsa, también quedó afuera en una fase temprana, y la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) canceló el vuelo de regreso del plantel como medida disciplinaria.

La Federación Alemana de Fútbol (DFB, del alemán Deutscher Fußball-Bund) tendrá que definir en los próximos días si Nagelsmann continúa al mando o si la eliminación precipita su salida, con una presión pública que ya es difícil de ignorar.