La madrugada del 11 de marzo, en una fecha que coincidió con el cambio de mando presidencial, la ciudad de Puerto Varas se vio conmocionada por un operativo que terminó con el suboficial mayor Javier Eduardo Figueroa herido de muerte. Tras semanas de hermetismo, nuevos antecedentes revelados durante la reconstitución de escena apuntan a que el propio funcionario habría gestado el procedimiento que lo llevó al lugar de la tragedia.
El origen del procedimiento y el reporte de alcohol en la vía pública Inicialmente, se informó que el funcionario concurrió junto a un colega a una fiscalización policial en las cercanías de la vía férrea. El motivo era un llamado que alertaba sobre personas consumiendo alcohol en la vía pública.
Fue en ese lugar donde Figueroa recibió un impacto de proyectil en la sien que le provocó la muerte tras ocho días de agonía. Sin embargo, las pericias técnicas comenzaron a arrojar dudas.
Un reportaje previo de T13 ya había indicado que el llamado al 133 de Carabineros provino de un celular “asociado” al propio Figueroa. Dicho aparato “fue encontrado posteriormente en la mochila del funcionario fallecido” y se encontraba sin chip al momento de ser analizado por los expertos.
“Fingió la voz”: La confirmación del audio al 133 Este miércoles, fuentes ligadas estrechamente a la investigación confirmaron que la voz registrada en la central de comunicaciones pertenece efectivamente al sargento fallecido. Para evitar ser reconocido por sus colegas, el policía habría alterado su forma de hablar al momento de realizar la denuncia.