Manuel Rodríguez, el Director Supremo: las 24 horas de caos en que el guerrillero tomó el mando de Chile Mientras el ejército patriota se dispersaba tras la derrota de Cancha Rayada y el paradero de O’Higgins era un misterio, el célebre guerrillero decidió no huir. Entre el pánico y los rumores de muerte, Santiago lo aclamó como su salvador en un cabildo histórico.

No tendría que haber estado en Santiago. En rigor, el 21 de marzo de 1818, sorprendió al célebre guerrillero Manuel Rodríguez Erdoiza de paso por la ciudad.

Había sido destituido de su cargo de auditor de guerra del Ejército de los Andes, y nombrado representante del gobierno de Chile ante Buenos Aires. Por lo mismo, debía estar en pleno viaje.

Sin embargo, los rumores y el miedo que se apoderaron de la capital hicieron que Rodríguez se quedara. Ocurrió que a las nueve de la mañana de ese 21 de marzo, un escalofriante rumor comenzó a correr por las calles de Santiago, que a esa hora congregaban a los primeros devotos que asistían a la misa de sábado santo.

El ejército patriota había sido derrotado de forma calamitosa por los realistas en la sorpresa de Cancha Rayada, cerca de Talca, dos días antes. El desastre era total.