Mientras las bolsas globales celebran máximos históricos, impulsadas por la tregua en el conflicto entre Israel e Irán, la baja del petróleo y la euforia en torno a la inteligencia artificial, la bolsa chilena mira el primer semestre con algo de distancia. El IPSA, el principal índice accionario del país, acumula desde enero un alza de apenas 3,5% y sigue por debajo del peak que marcó en febrero, según informó Diario Financiero.

El panorama para el segundo semestre es más esperanzador. La mayoría de los analistas proyecta que el selectivo puede alcanzar los 12.500 puntos antes de diciembre, una revalorización del 15% desde los niveles actuales.

La condición principal para ese escenario tiene nombre y número: el tipo de cambio. Desde Renta 4, la corredora de valores, señalan que el alza requiere que el dólar no supere los 900 pesos y, preferentemente, se ubique bajo los 875. Un dólar alto deteriora los términos de intercambio para Chile y reduce el margen al Banco Central de Chile para bajar tasas, porque cualquier rebaja en ese escenario presionaría los precios. Con el tipo de cambio controlado, Renta 4 proyecta al IPSA cerrando el año entre 12.000 y 12.500 puntos.

Aldo Morales, subgerente de Estudios de BICE Inversiones, suma su visión positiva. El soporte vendría desde los resultados corporativos: "un sano crecimiento en utilidades, impulsado principalmente por materias primas y bancos, además de menores bases comparables en el sector retail y potencial mejora en el sector eléctrico".

Las cifras de valorización respaldan ese diagnóstico. Credicorp calcula que el IPSA transa a una relación precio/utilidad, o P/U, de 11,6 veces a 12 meses. Ese múltiplo está por debajo del promedio de 12,8 veces que el índice registró en los últimos 12 años, período que incluye los seis años previos y posteriores al estallido social de 2019. Traducido: las acciones chilenas están baratas respecto a su historia. La corredora fija su precio objetivo en 12.500 puntos para diciembre de 2026, equivalente a una relación P/U de 13,1 veces.

El factor externo más vigilado es Brasil. Las elecciones presidenciales en el mayor mercado de América del Sur representan una fuente de incertidumbre para los inversionistas en activos latinoamericanos: la inestabilidad política o cambiaria en el gigante del Cono Sur suele trasladarse, de forma atenuada, al apetito por acciones de países vecinos.

Si el tipo de cambio se mantiene bajo los 900 pesos y el ruido político en Brasil no escala, Renta 4 apunta a un rango de 12.000 a 12.500 puntos para el cierre del año. Credicorp y BICE Inversiones convergen en los 12.500 como precio objetivo para diciembre de 2026.