Un elogio publicado por Sebastián Guzmán, un usuario de Instagram, en las historias de Millaray Viera fue suficiente para que medios de espectáculos construyeran una historia de romance. La animadora y comunicadora chilena, hastiada, decidió romper el silencio esta semana.

El comentario era simple: "Pensar que me enamoras cada día", acompañado de un emoji enamorado, dejado en un perfil público. Nada en él sugería que Viera y Guzmán se conocieran. Pero el mensaje comenzó a circular más allá de Instagram y terminó convertido en la materia prima de versiones sobre un supuesto romance.

Viera respondió desde sus propias historias. "Siempre dejo pasar este tipo de cosas calladita...", escribió, antes de plantear una pregunta que sintetiza su molestia: "¿Pero que te inventen un romance a partir de que un seguidor te deje comentarios en tus redes públicas, de persona pública, ¿no será mucho? Pregunta seria. ¿Ustedes creen que debería haber un límite?"

La pregunta conecta con algo que le ocurre con frecuencia a figuras públicas chilenas: la tendencia de cierta prensa del espectáculo a construir narrativas sentimentales desde interacciones digitales cotidianas, donde un emoji puede terminar convertido en evidencia de algo que no existe. Viera, al hacer la pregunta abierta a sus seguidores, invierte el rol habitual: en vez de ignorar, pide reflexión.

La última relación conocida de Viera fue con Jorge Matte Capdevila, empresario y jinete chileno. Ambos mantuvieron un vínculo discreto desde 2024, hasta que en marzo de este año varios medios de espectáculos reportaron el término de esa relación. La distancia habría sido el factor determinante: Matte pasa gran parte del tiempo en Europa, mientras Viera permanece en Chile junto a sus hijas y sus proyectos profesionales.