La euforia que se apoderó de los mercados colombianos tras la victoria electoral de Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia apodado "El Tigre", duró poco. Esta semana, los bonos cayeron, el peso retrocedió y los inversionistas comenzaron a exigir condiciones antes de apostar de nuevo por los activos del país andino.
El fenómeno tenía nombre propio en los mercados internacionales: "El Comercio del Tigre", una operación que empujó los precios de los bonos colombianos al alza en las semanas previas a la votación del domingo pasado. Hasta el propio presidente estadounidense Donald Trump utilizó ese apodo para referirse a De la Espriella. El optimismo inicial, sin embargo, cedió ante una realidad más compleja.
La rentabilidad adicional que los inversionistas exigen para mantener deuda pública colombiana por sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos se amplió en cada jornada de la semana, revirtiendo parte de la caída del mes anterior a las elecciones. Los bonos en dólares también cedieron posiciones, frenando algunas de las mejores rachas recientes en los mercados emergentes.
El peso colombiano, que llegó a cotizar cerca de su nivel más alto en más de cinco años, también bajó en casi todas las sesiones de la semana.
Detrás del retroceso se acumulan varias inquietudes. La situación fiscal de Colombia es grave. El petróleo, principal producto de exportación del país, registra precios a la baja. Y el margen de victoria de De la Espriella sobre su rival de izquierda fue estrecho, lo que abre interrogantes sobre la viabilidad política de un ajuste económico profundo.
"El margen de victoria de De la Espriella fue muy estrecho, el ajuste fiscal necesario es muy grande, y el hecho de que casi el 50% de la sociedad quisiera continuar con la agenda de Petro podría significar que la ejecución del ajuste fiscal encuentre resistencia", señaló David Austerweil, subdirector de cartera de la firma de inversión estadounidense VanEck. El ejecutivo agregó que "las valoraciones no son precisamente baratas".
Gustavo Petro, el presidente saliente de izquierda, gobernó Colombia durante los últimos cuatro años con una agenda que tensionó las relaciones con los mercados financieros. Su sucesor hereda un Estado con finanzas públicas debilitadas y la presión de los acreedores internacionales por un plan de saneamiento.
Los bonos colombianos con vencimiento en 2036, entre los más líquidos del mercado, cayeron en cuatro de las cinco jornadas de la semana. El índice bursátil de referencia de Colombia se desplomó más del 4% el lunes y se encamina a su peor semana desde marzo pasado.
Los inversionistas esperan dos señales concretas: los anuncios del gabinete de De la Espriella y un plan fiscal creíble antes de volver a apostar por Colombia.

