El Ministerio del Trabajo estudia crear un fondo individual al que los trabajadores puedan acceder al término de su contrato, sin importar el motivo del despido. El mecanismo, que funcionaría con un aporte mensual del 1,8% del salario pagado por el empleador, se inscribe en la agenda laboral del Gobierno de José Antonio Kast.
El contexto que empuja la iniciativa es el desempleo. Chile acumula 40 meses consecutivos con una tasa de desocupación sobre el 8%. En el trimestre febrero-abril el indicador superó el 9%, y la desocupación femenina llegó al 10,5%, según informó BioBío Chile.
La propuesta se llama "indemnización a todo evento" y busca rediseñar el sistema actual. Hoy, cuando un trabajador es despedido sin causa justificada, tiene derecho a indemnización. Con el nuevo esquema, el empleador aportaría mensualmente el 1,8% del sueldo al Seguro de Cesantía (el fondo estatal que financia el subsidio de desempleo). Ese dinero iría a una cuenta individual y el trabajador podría cobrarlo al salir, haya renunciado, sido despedido con causa o sin ella.
María Teresa Vial, presidenta de la Cámara de Comercio de Santiago, valoró la iniciativa. A su juicio, reduciría los costos de contratación para las empresas, otorgaría protección real ante el desempleo y daría mayor libertad a los trabajadores para cambiar de empleo sin perder su compensación. Con todo, desde el propio empresariado surgió una preocupación: que el costo adicional pueda incentivar la contratación irregular por sobre el empleo formal.
Desde el mundo sindical, la lectura fue más crítica. Leonel Sepúlveda, vicepresidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT, la principal confederación sindical del país), fue enfático en que la reforma implicaría un retroceso en los derechos laborales.
El debate llega en un momento de alta presión para el mercado del trabajo. El biministro de Economía y Hacienda, Daniel Mas, anunció el compromiso del Gobierno de crear 50.000 empleos en los próximos cuatro meses, con foco en las regiones de Valparaíso, el Biobío y la Metropolitana, donde hay cerca de 940.000 personas sin trabajo.