El agua que desecha una ciudad guarda información sobre la salud de sus habitantes. Bajo esa premisa trabaja la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), cuyo centro Centinela Biobío analiza aguas residuales para detectar la circulación de enfermedades en la población antes de que los casos lleguen a los hospitales.

El proyecto forma parte del Fondo de Investigación, Desarrollo e Innovación universitario, conocido como FIUD, una política pública que vincula la actividad académica con las necesidades específicas de cada territorio. Juan Yamil Sandoval, gerente del FIUD de la UCSC, explicó el alcance del programa en "Academia de Emprendedores", conducido por Leo Meyer. Sandoval lo definió como "un proyecto institucional que está en el marco de una política pública" orientada a que la universidad ponga sus capacidades de investigación al servicio del territorio donde tiene presencia, articulándose con las estrategias de innovación de los gobiernos regionales.

El modelo no se limita a la salud. El FIUD aborda también áreas de energía, educación y logística. En la región de Ñuble, pone especial atención en la llamada "economía plateada", una línea de trabajo orientada al bienestar y la autonomía de los adultos mayores, cuya proporción en la población crece a mayor ritmo que otros grupos etarios.

Para Sandoval, la clave del modelo es la vinculación activa con el entorno productivo y social. "La evidencia muestra que las regiones necesitan tener dentro de sus capacidades universidades que estén vinculadas a su desarrollo", señaló, diferenciando este enfoque del modelo universitario que genera conocimiento sin transferirlo al territorio.

La colaboración con la Red de Gestores Tecnológicos de Chile (Red GT), una organización que articula a profesionales especializados en transferir investigación al sector productivo, fue otro pilar que el gerente destacó. "Las redes son fundamentales", afirmó Sandoval, refiriéndose a la importancia de los vínculos institucionales para que proyectos como Centinela Biobío puedan crecer y replicarse.

Centinela Biobío ya opera como iniciativa piloto y la UCSC proyecta extender el sistema a otras regiones del país. La vigilancia epidemiológica mediante aguas residuales es una herramienta que cobró relevancia global durante la pandemia de covid-19 y que en Chile tiene todavía un desarrollo incipiente fuera de los principales centros urbanos.