“No basta con invocar la ética”: Las claves de “Magnifica humanitas”, la primera encíclica de León XIV donde alerta sobre la IA Dado que la inteligencia artificial no puede "ser considerada moralmente neutra", conviene "desarmarla" para "impedir que domine al ser humano", sostiene el pontífice, que insiste en la necesidad de un código ético común sobre la IA, así como en el papel crucial de la educación para aprender a dominar sus riesgos. Con motivo del 135° aniversario de la promulgación de la Rerum novarum del Papa León XIII, el actual jefe de la Iglesia Católica, León XIV, publicó este lunes su primera encíclica social, “Magnifica humanitas” (Magnífica humanidad), donde aboga por una regulación “sólida” de la inteligencia artificial (IA) y que sus desarrolladores prioricen el bien común antes que el lucro.
En su discurso ante los participantes reunidos el lunes en el Salón del Sínodo para la presentación de la encíclica -entre ellos Christopher Olah, el cofundador de la startup estadounidense Anthropic-, el Papa describió la actual revolución tecnológica como un “punto de inflexión trascendental”, comparable a la profunda transformación que enfrentó el Papa León XIII durante la Revolución Industrial. “La inteligencia artificial ya influye en muchos ámbitos de nuestra vida y afecta a las decisiones que configuran la convivencia humana”, afirmó, señalando que también está “cambiando drásticamente la forma en que se libra la guerra”.
Dividida en cinco capítulos, “Magnifica humanitas” tiene una premisa subyacente: la tecnología no es “una fuerza antagónica a la humanidad”, ni es “intrínsecamente mala”. Sin embargo, “la tecnología nunca es neutral, porque adquiere las características de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan”, apunta según Vatican News.
Por lo tanto, el Papa León XIV hace un llamado a las personas para que construyan “para el bien común” y “sigan siendo humanas”, siguiendo una mentalidad valiente de responsabilidad compartida y comunión, para que el mundo “llegue a reconocer el corazón humano como el lugar donde Dios desea habitar”. Estableciendo un paralelismo directo con la histórica encíclica Rerum novarum de 1891 del Papa León XIII, el Papa León XIV afirmó que la Iglesia de hoy también está llamada a interpretar las “novedades” de la época a la luz del Evangelio y la dignidad de la persona humana.
Explicó que “Magnifica humanitas” surgió de una profunda reflexión sobre científicos, ingenieros, educadores, líderes políticos y familias preocupadas por el futuro de las generaciones más jóvenes. Asimismo, afirmó haber escuchado “voces muy inquietantes” respecto a los sistemas de armas autónomas y los algoritmos capaces de negar el acceso a la atención médica, el empleo o la seguridad basándose en datos injustos y sesgados.